No dejes para última hora tus compras navideñas

 

Este consejo que ya damos desde el titular lo habrás escuchado hasta la saciedad, pero eso lo hace todavía más cierto. Y es que conviene no hacer oídos sordos a la sabiduría popular, la que dicta que mejor no esperar a finales de diciembre para hacer las compras navideñas. A continuación os detallamos los principales motivos.

Ofertas nulas o escasas

No os dejéis engañar por llamativos carteles de precios: las ofertas son para periodos en los que la compra escasea y se ha de estimular de alguna forma (como las rebajas de enero y febrero), y en diciembre si algo no escasea es el afán por comprar.

Es por ello por lo que difícilmente veamos unos precios atractivos en esta época del año. Precios atractivos que aún pueden permanecer en noviembre y que tienen su culmen con la celebración del llamado Black Friday, un día donde los descuentos se suceden en los grandes almacenes y que coincide con el último viernes de cada noviembre (este año se celebra el 27).

Si el motivo por el cual postergas las compras es porque el dinero no te llega y esperas a la paga extra para aliviar tus cuentas, en los préstamos inmediatos online puedes encontrar una solución que te permita aprovechar los descuentos.

No dejes para última hora tus compras navideñas

Imagen: blogprodware.com

Más fácil que te den “gato por liebre”

Sobre todo a la hora de organizar la cena navideña. Los comerciantes saben que pongan el género que pongan a la venta, van a acabar con los estantes y mostradores vacíos. Es por ello por lo que muchos de ellos no dudarán en “colar” marisco de no tan buena calidad como un producto de primera, o carne común como ternera gallega.

Aprovisionar nuestra nevera (y congelador) con tiempo no sólo nos permitirá ser más selectivos y comprar con una calma que nos permita distinguir entre un buen cordero lechal y otras carnes no tan selectas, sino que el desembolso, al no ser tan de golpe, nos permitirá ofrecer una cena variada, rica y bien pensada.

Evita la compra compulsiva

No es lo mismo comprar un regalo a un mes de que llegue la noche de Reyes que hacerlo el día anterior. En el primer caso no sólo mediremos si realmente es lo que quiere la otra persona, sino que equilibraremos precio y calidad, incluso tenemos margen para hacer cambios o reajustar el presupuesto destinado al alza o a la baja.

En el segundo caso sin embargo es muy probable que nos dejemos llevar por las prisas, y no sólo acabaremos comprando cualquier cosa sin importarnos demasiado si le gustará a la otra persona o no, sino que además, llevados por los nervios de quedarnos sin regalo, acabaremos pagando cualquier precio por ello.

Estas prácticas acaban por anular el tan aclamado espíritu navideño. El regalo consiste en pensar en la otra persona, hacerla feliz con el detalle y no con el contenido simplemente. Regalar por regalar sin reparar en estos factores produce el efecto contrario.

En definitiva, no dejes que te pille el toro y, celebres como celebres la Navidad, que las prisas y una mala planificación no te agüen las fiestas.

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